jueves, 17 de enero de 2008

Noé Trauman, el anarquista que no fue



Entre las historias fantásticas y la triste realidad
Por José Luis Scarsi

De él se ha dicho que era anarquista y amigo de Bakunin, que participó en atentados revolucionarios contra el dominio ruso en su Polonia natal y que llegó a la Argentina en 1905 escapando de la persecución de la policía zarista.

También se habla recurrentemente de sus encuentros con Roberto Arlt en la confitería Las Violetas y la posterior inspiración del escritor para componer al personaje de Haffner en su novela “Los siete locos”, donde se plantea financiar la revolución con el producto obtenido de la prostitución de sus mujeres.

Pues bien, toda esta épica revolucionaria y el carácter novelesco de su vida cambian abruptamente cuando se consultan los archivos de la Policía de Buenos Aires comprobando su llegada al país 15 años antes de sus supuestas correrías por Europa y más aun: cuando se constata que la primer referencia a su filiación política nace de la fantasía del escritor Hugo Prat en su historieta “El Corto Maltés.”

Para 1895, la policía contaba con el registro pormenorizado y las fotografías de más de 150 individuos implicados con el negocio de la prostitución. La de Trauman, que ilustra esta nota, pertenece a dicho registro. En una abrumadora mayoría todos ellos eran de origen judío provenientes de Polonia, Rumania, Ucrania y otros países de Europa del este.1

Chiel Steiman, Adolfo Dickenfaden, Salomón Goldstein y Noe Trauman eran de los más activos y con frecuentes visitas a las comisarías ya fuera por los desordenes que ocurrían puertas adentro de sus locales, como también por las riñas que acontecían cada vez que disputaban negocios o el cobro de deudas con sus competidores.

Eran, sin ninguna duda, el mal elemento en las inmediaciones de plaza Lavalle y solía ubicárselos frente a ésta en los cafés del 1236 o 1214 donde hacían sus reuniones y planeaban actividades. Los comisarios de la 3º y la 5º los tenían bien identificados y era frecuente que se los detuviera por alboroto y peleas a bastonazos que nunca terminaban con heridos de importancia o graves daños.

Recordemos que la prostitución en sí misma y el lucro que ésta generaba, no constituían delito sino más bien una actividad tolerada y normada por la autoridad, que beneficiaba tanto a ésta con el cobro de patentes, como a sus explotadores con la autorización para realizarla sin sobresaltos.

Sí había castigo para la trata de blancas, el encierro y los abusos que se cometían contra las mujeres pero el número mínimo de denuncias que se formulaban se topaba siempre con el desinterés policial o los obstáculos legales que las hacían inútiles.

En 1904, la poco conocida “Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Aschkenasi” compra en Avellaneda dos pequeñas fracciones de tierra que darían origen al primer cementerio de rito aschkenazi de Buenos Aires. Curiosamente, la Jevra Kedushá, que tenía el mismo interés y representaba a la inmensa mayoría de los judíos aschkenazi, se mantiene al margen de esta operación inmobiliaria.2

Si consideramos que entre los miembros de la primera Comisión Directiva de la “Sociedad Aschkenasi” figuraban León Mund, Oscar Lustgarten, José Abramoff y Luis Migdal, no resulta difícil deducir que la mayor parte de la comunidad judía no quisiera verse implicada con gente de mal vivir, ya que los tres primeros cargaban varias denuncias por temas relacionados con la prostitución y Migdal, era uno más de los registrados por la policía varios años atrás y a la vez, se había convertido en prestamista de los rufianes y formado una reputación entre sus pares como mediador en los conflictos.3

Al mismo tiempo y bajo el nombre de “Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia” el grupo de rufianes de plaza Lavalle se presenta para solicitar la personería jurídica de su organización, a la que ubican administrativamente en Barracas al Sur, hoy Avellaneda. El reconocimiento oficial tiene fecha de 7 de mayo de 1906. De más está decir que para tales trámites se esforzaban por ocultar sus verdaderas actividades y se mostraban como un grupo de honrados ciudadanos. Como presidente de la primera Comisión Directiva, integrada por 8 miembros, figuraba Noe Trauman, un polémico personaje de origen polaco que, según los registros policiales, había llegado a la Argentina a mediados de 1890 y se dedicaba desde su arribo al negocio de la prostitución, contando con cuarenta años para el momento de ser elegido presidente de la Sociedad. Al igual que Migdal, además de ser un reconocido rufián, también actuaba como prestamista. Era relativamente bajo de estatura y algo obeso. Fue Trauman quien tomó la determinación por la cual dejarían de tocar la puerta de sus hermanos de religión y comenzarían a construir un espacio propio con las instituciones y la tradición milenaria que les era negada por los hombres.

La cercanía, el interés mutuo y las buenas relaciones de las dos sociedades queda evidenciado cuando el 23 de febrero de 1907 adquieren en condominio otra fracción de tierra junto a las anteriores y más tarde, en 1909, la Sociedad Aschkenasi vende a la Varsovia la mitad de los terrenos que le eran propios compartiendo de este modo la administración en común. Un año después, el Poder Ejecutivo Provincial le retira la personería jurídica a la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Aschkenasi por no cumplir con sus obligaciones estatutarias y en lo que es un claro acto de vaciamiento y traspaso de bienes, la Sociedad Varsovia pasa a ser, de esta manera, la poseedora de todos los terrenos que dieran origen al primer cementerio que un grupo de rufianes posea y administre.4

En años posteriores, la Sociedad Varsovia cambiaría su nombre por el de Zwi Migdal.
Extractado de Todo es Historia, septiembre 2007, número 482



Notas



1 Policía de la Capital, Galería de Sospechosos, Imprenta y Encuadernación de la Policía de la Capital, Buenos Aires, 1894. Para no caer en análisis reduccionistas o llamar a confusiones, habría que tener en cuenta que: el número de implicados en la prostitución por aquellos años era varias veces superior al informado en este libro y que, además, los había de otras nacionalidades y religión. Aun no queda claro el propósito o la intencionalidad de censar casi exclusivamente a las personas de origen judío pero sí podemos afirmar que éstos eran de los pocos que cumplían con las formalidades de la ley teniendo la habilitación correspondiente de sus negocios mientras que italianos, franceses, españoles y argentinos se manejaban, mayoritariamente, de manera clandestina.

Es importante aclarar: que la ordenanza sobre el ejercicio de la prostitución indicaba que debía ser una mujer quien estuviera a cargo o fuera la gerenta del prostíbulo. Esto dio como resultado que los datos personales de estas mujeres fueran celosamente registrados por la autoridad, mientras que los rufianes y verdaderos propietarios de los negocios se aseguraban un nada despreciable anonimato.

2 Actuación notarial del escribano Tomás Bravo, Escrituras número 161 y 163, La Plata, 25/2/1904 y escritura número 410, La Plata, 7/9/1904.

3 Actuación Notarial del escribano José M. Beruti, Escritura 38, La Plata, 23/2/1907. En la misma están transcriptos los nombres de los miembros de las comisiones directivas, muchos de ellos reconocidos tratantes de blancas. El domicilio que hacen constar como sede de la sociedad es: Lavalle 1334.

4 Actuación Notarial del escribano José M. Beruti, Escritura número 539, La Plata, 19/10/1909. Por lo que se desprende de su lectura, la nueva comisión directiva de la Varsovia para el período 1909 – 1910 estaba bajo la presidencia de Herman Cohn y Noe Trauman figuraba como “socio de honor” en condición de vocal. Como indica María Cristina Echazarreta en su trabajo “Cementerios Israelitas de Avellaneda”: simultáneamente crecía la superficie del cementerio de la Varsovia, se extendía junto a él otro cementerio de una tercera sociedad: la “Sociedad Israelita Latina de Socorros Mutuos y Beneficencia” de los judíos de rito sefardí, que nada tenían que ver con los negocios o la forma de vida de los rufianes.